domingo, 28 de octubre de 2007


La espera de “Z”



Hace unas madrugadas atrás fuimos al aeropuerto a buscar “Z”, su vuelo aterrizaba a las 01:40 a.m., al llegar nos encontramos con una multitud en la sala de espera, pensamos que tal vez llegaba alguien famoso o quizás un equipo de football, ya que para los egipcios este es el único deporte que existe, pero al poco rato nos dimos cuenta que estaban llegando 8 vuelos procedentes de distintos países árabes, 5 de ellos de Arabia Saudita, la gente estaba amontonada y sobre excitada.

Cuando salio el primer grupo de pasajeros vimos que venían de La Meca.

El peregrinaje a La Meca es uno de los pilares del Islam y deben realizar este viaje al menos una vez en su vida

Hombres y mujeres vestían completamente de blanco, ellas con el pelo cubierto por el velo y ellos sin pelo, rapados completamente y algunos usando un gorrito blanco.

La gente gritaba, se besaba y abrazaba, muchos también lloraban al ver a sus peregrinos regresar de tan importante viaje.

Todos ellos traían unas bolsas de plástico transparentes selladas con bidones de agua en su interior; esta agua es del Pozo de Zampan, ellos beben de el y adema le atribuyen propiedades medicinales. Este pozo es considerado santo y se dice que lo abrió el Ángel Gabriel.

La espera era familiar o por barrio, ya que al menos habían 10 personas por cada una que llegaba.

En un minuto, entre los abrazos y miles de besos que se dan yo sentía un nudo en la garganta, no se si de la emoción de ver sus caras de felicidad o del susto que me dio todo el caos que provocaban.

La gente gritaba, golpeaba los vidrios de las puertas, la policía esta sobrepasada y no tenían como controlar a la multitud.

Como eran tantos yo pensé que no vería jamás salir a “Z”, así que opte por pararme en una silla de descanso y con eso sume al menos 30 cms. a mi metro y 78, estuve ahí parada por mas de 45 minutos y no veía ni un solo rulo de la viajera.

Desde la altura vi todos y cada uno de los abrazos, de las lagrimas y de la alegría que tenían de recibir a sus peregrinos.

Cuando eran las 3:00 a.m. empezamos a preocuparnos, tal vez “Z” ya había salido y no la veíamos, quizás tuvo algún problema con la policía, quizás perdió su conexión y no había podido comunicarse.

Al rato y aun sobre la silla la vi a través de la puerta de vidrio que separa el hall de espera con el lugar de retiro de equipaje, ahí estaba, era cosa de esperar a que saliera.

Salio al rato después solo con una maleta de mano, su equipaje estaba perdido y sigue perdido hasta hoy, ese equipaje tan preciado por todos, para ella por sus cosas y para nosotros por los encargos.

Cuando “Z” salio la multitud se había ido en su gran mayoría y su demora fue por que un grupo similar estaba adentro y también tenia se pequeño caos.

Welcome to Cairo “Z” y a todos los peregrinos que hicieron el viaje mas importante de sus vidas.

3 comentarios:

Nefert-Ivi® dijo...

La primera vez que yo llegué a ese mismo aeropuerto, llegaron varios vuelos a la vez. Uno de ellos procedente de Libia y compartía cinta transportadora con el mío. Por cada hombre había 4 ó 5 mujeres completamente de negro y el mismo número de carros para cargar en ellos las maletas. ¿Para qué esperar a que las maletas aparecieran y llegaran a una altura fácil de alcanzar?. Los hombres se subían a la cinta y, colocando los pies a los lados, en la parte fija, hacían equilibrios mientras "pescaban" sus equipajes y los lanzaban a los pies (o donde cayeran) de su séquito de mujeres (no pude adivinar sus lazos familiares porque sólo les veía los ojos, en el mejor de los casos). Durante el vuelo, un señor portugués iba sentado a mi lado, muy asustado porque nunca había estado en un país árabe, no hablaba el idioma, poco inglés y no conocía a la prsona que lo esperaba a su llegada. Nos pasamos el viaje hablando en "portuñol", esa mezcla que sólo los portugueses y los españoles (especialmente los gallegos) somos capaces de hacer y nos entendemos perfectamente. El señor no se separó de mí en todo el tiempo que esperamos las maletas, auqnue no tengo muy claro quién estaba cuidando a quién en aquella situación... Recuerdo que pensé: "Ve practicando, I, esto será sólo el principio"... Y no me equivoqué, no... Un año después regresé por última vez para quedarme en esta peculiar manera de organizarse, discutio o celebrar donde más molesta...

Anónimo dijo...

Espero que pronto llegen sus maletas "Z". Me puedo imaginar un feliz reencuentro.
En relacion al tema, parecer ser un mal de las aglomeraciones, ya que nunca se esta tranquilo donde hay una multitud, es como si todas las cabezas fueran una y se sigue solo al grupo. Ya hemos visto muchas tragedias a raiz de este comportamiento humano, es por eso que creo que lo suyo fue mas un susto que emocion.
Saludos cordiales

"LP"

zaxaro dijo...

Gracias por sus palabras "LP" ya todo llego a buen puerto y la verdad, nunca habia pasado por algo asi,,, debe ser que aca puede pasar lo inimaginable y al igual que la construccion de las piramides, es un misterio como lo hacen , pero lo hacen,
Las cosas mas increibles pueden suceder aca