viernes, 24 de julio de 2009

Luego de vivir casi 4 años en el gran Cairo decidimos trasladarnos a las afueras de la ciudad, esto básicamente por la gran distancia que recorría “A” cada día para llegar a su trabajo y regresar a casa, viaje que podía tomar hasta 5 horas dependiendo el tráfico.

En las afueras de Cairo se han creados “nuevas ciudades” que si bien dependen del mismo distrito funcionan de manera independiente, es así como se encuentran ciudades a medio hacer, donde aun hay muchas construcciones inconclusas y también hay ciudades que están funcionando de manera perfecta y de las cuales no necesitas salir para conseguir los servicios básicos.

Las opciones que habían, en relación al lugar que buscábamos eran 3:

El Obour, ciudad a medio hacer, tiene una casa lista y 15 en construcción en cada cuadra, posee todos los servicios, de colegio, supermercados, cine, mall, etc. Solo se puede acceder en auto particular y no tiene sistema de trasporte público, no hay taxis ni buses de acercamiento.

Shorouk, la ciudad fantasma. Al igual que El Obour, tiene muchas casas sin terminar, la gran diferencia de esta ciudad con la anterior es que aquí se han construido una serie de universidades extrajeras que le dan vida de día al lugar, después de las 4 p.m. no queda un alma y parece realmente una ciudad fantasma. No tiene los servicios que tiene la anterior.

Al Rehab, esta ciudad fue la elegida.

Rehab es una ciudad con 200 mil habitantes, se encuentra camino al canal de Suez, desde mi punto de vista debe ser uno de los mejores proyectos inmobiliarios en Egipto.

Todo fue muy bien pensado en esta “nueva ciudad”, si bien no necesitas salir de ella, en caso de requerir algo, puedes hacerlo sin necesidad de tener vehículo propio, ya que cuenta con un sistema de buses de acercamiento a la estación del Metro, estos buses también recorren la ciudad y son gratuitos.


Rehab también cuenta con dos centros médicos, dos centros comerciales, cines, colegios internacionales y egipcios, patio de comida rápida, club, juegos para niños, supermercados, empresas de servicios y lo mejor de todo, areas verdes.

La primera que vez que entramos a la ciudad yo sentí que había salido de Egipto, no es que no me guste Cairo, pero debo reconocer que cansa, que la suciedad de las calles y el tráfico supera cualquier paciencia.
Me enamore de este lugar a primera vista.

No fue muy difícil encontrar el lugar apropiado, la gama va desde departamentos de 50 mts cuadrados, hasta casas de 500.

Nosotros optamos por un súper cómodo departamento de 300 mts. con vista a un parque y a solo unas cuadras de los buses de acercamiento.



En Rehab, según lo que he visto, hasta ahora, se convive en perfecta armonía, aquí hay una gran cantidad de extranjeros y de egipcios que comparten sin mayores problemas culturales cada área en común, esto lo destaco ya que no se da en todo Egipto esta situación y muchas veces nos encontramos con que hay playas destinadas a los extranjeros o restaurantes que son solo para egipcios.



Lo que me ha llamado la atención es la gran cantidad de Shekhs (religiosos islámicos) y de mujeres que llevan burka o niqab.

La burka es una vestimenta que puede ser negra, azul oscura o cafe que cubre todo el cuerpo de la cabeza a los pies con lo cual no deja ver ninguna parte del cuerpo, incluso cubre los ojos con una rejilla y con una tela sobre ellos.



El niqab es igual al anterior pero los ojos quedan al descubierto.

Hace unos días, íbamos con mi amiga Asmahan, que estaba de visita (ver su blog) y mis hijas a un centro comercial que esta fuera de Rehab, en el bus iba sentada una familia, el era Shekh y ella vestía niqab, al ser la primera vez que tomábamos esa ruta, pregunte al Shekh, en ingles, donde debíamos bajarnos para llegar al centro comercial, él en un perfecto español me responde que lo sigamos, que ellos también van allá.
En ese preciso momento agradecí no haber hecho ningún mal comentario en español.

Al bajarnos saludamos a su esposa y aquí vino el segundo impacto, ella nos responde también en español, pero no un español de árabe que sabe hablar, si no el español de española de Barcelona, para mi esta fue la primera vez que veía a una extranjera musulmana que usara niqab.

Esto es lo que me encanta de Egipto, este país tan lleno de contrastes, tan lleno de cosas por ver, este país donde, en lo superficial sentimos que podemos convivir de manera civilizada culturas y religiones tan distintas, digo en lo superficial ya que claramente nunca podremos ser parte de ellos ni ellos nos aceptaran mas allá de lo estrictamente social. Pero gracias a esa tolerancia relativa que nos tienen yo puedo mirar, aprender, conocer y disfrutar de ese otro mundo.



Llevamos un poco más de un mes viviendo aquí, mis hijas están felices, pueden salir en bicicleta, ya tienen amigos de barrio y la vida se puso un poco más normal, o al menos a mi concepto de normalidad.
La experiencia de la vida en Cairo es única y fue necesaria para poder valorar más el lugar donde estoy ahora.